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Tenemos hoy para vivir

By Christian Rodas 4 meses agoNo Comments
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Es oportuno decir que las 24 horas del día, pueden ser
divididas de la siguiente manera:
– 8 horas destinadas al Descanso;
– 8 horas para dedicarlas al Trabajo:
– 8 horas para expresarnos en el “Ocio Creativo”.

Si en la realidad actual esta distribución del tiempo no
se lleva a cabo, sugiero tomar esta división como una
generalidad apropiada. En estas tres etapas del día,
podríamos decir que el ser humano tiene mayores
posibilidades de estar en EQUILIBRIO y que todo exceso
rompería esta preciada armonía que deseamos.
Dicho de otra manera, todo exceso es desequilibrio.

Las 8 horas destinadas al Descanso:

Tras las diarias actividades, nuestro cuerpo necesita
de un tiempo de descanso, al que generalmente llamamos
“sueño”. La falta de sueño afecta negativamente en el buen
desempeño y en el humor de las personas.
Dormir es un estado por el cual nuestro cuerpo
recupera las energías, que han sido desgastadas durante el
día y nos permite estar más armónicos.
Según estudios médicos, el sueño previene las
afecciones cardiovasculares.

Las investigaciones de la
Universidad de Stanford (EE.UU.), nos dicen que “el sueño
parece ser el mejor indicador del tiempo que vivirá una
persona”.

Las 8 horas para dedicarlas al Trabajo:

Más de 8 horas de trabajo diario, perjudica
notablemente nuestra salud y reduce la capacidad productiva
y la motivación. Las investigaciones realizadas en 1.994 por
la Oficina Alemana de Protección del Trabajador, llegaron a
comprobar que el mayor desempeño y eficiencia se logra al
reducir las horas laborales a 6 horas diarias, con 40 horas
máximo semanales. Con el aumento de las horas de trabajo
son consecuentes también los padecimientos como el famoso
flagelo actual de las urbanizaciones: el “stress”; además de
cansancio general, insomnio y también las insuficiencias
cardíacas, entre otros problemas de salud.
Siempre comento que el trabajo en la actualidad está
visto como un “negocio”.

Hoy es realmente considerado como una “virtud” y esto ha causado mucho daño a la
humanidad. Desde que tengo uso de razón, los mayores
decían que “el ocio es el padre de todos los vicios” y cuánta
mentira hay en todo esto. Tal es así que, en el apogeo griego,
había un espacio de tiempo destinado al “ocio”. Este tiempo
estaba dedicado a la expresión del Ser. Se practicaba el ocio
de manera diaria, para cuidar el cuerpo y la mente, mediante
los juegos y esparcimientos, el deporte, la lectura y la
expresión en las artes, así como la reflexión y las
conversaciones filosóficas.

 

Las 8 horas para el “Ocio Creativo”:

Los griegos consideraban al ocio como uno de los
caminos hacia la Sabiduría y su medio para acercarse a ella
era la “contemplación” (con-templar).
Para Aristóteles, filósofo griego (384-322 A.C.), el
ocio era una de las puertas de acceso a la felicidad,
considerada el fin último en la vida. Se trata de un ocio que
busca incansablemente el “despertar espiritual” y NO a
encontrar la manera de “aumentar y potenciar la
productividad” laboral.

El ocio creativo, tomado como un tiempo que nos
permitimos para vivirlo de manera plena, nos permite darnos
la posibilidad de re-descubrir la esencia de nuestro Ser.
Este espacio de tiempo, de hecho, rescata el equilibrio
interior de cada uno de nosotros; nos permite una mejor
relación con los demás, tener una mayor integración con el
entorno y aumentar nuestra capacidad emocional.

Para trabajar el “ocio creativo”, es necesario romper
las barreras de la rutina diaria que muchas veces está
sedimentada. Tomar el compromiso con esta parte del tiempo
destinado al ocio, nos invita a hacer una “auto-terapia”.
Comenzaremos a experimentar mayor entusiasmo y nuestra
mente se sentirá más liviana, sin pesadumbres.

 

Category:
  Motivación

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